En pleno valle de Karantza, encontramos Karpin Abentura, un espacio natural de fauna y flora donde los visitantes admiraremos una inusual variedad de especies animales y vegetales y nos concienciaremos sobre las repercusiones de las malas prácticas del contrabando y de la tenencia ilegal de animales.

Karpi Abentura

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KARPI ABENTURA

 

Karpi Abentura

Todavía en el País Vasco, aunque muy cerca del límite con Cantabria, en pleno valle de Karantza, encontraremos Karpin Abentura, un espacio natural de fauna y flora que puede ser considerado muchas cosas, y todas ciertas. Por una parte se define como un centro de acogida de animales silvestres, pues como tal nació y como tal sigue funcionando. En nuestra visita nos sorprenden constantemente las historias de muchos de los animales que allí habitan, cómo han sido rescatados de decomisos, de tráfico ilegal, de muerte segura por heridas graves o mutilaciones, de hábitats poco apropiados como los que intentan tener animales salvajes como mascotas, etc.

Pero también se puede considerar como centro de ocio familiar, a medio camino entre un zoo y un parque temático, donde los visitantes admiraremos una inusual variedad de especies animales y vegetales, aprenderemos sobre ellos, y nos concienciaremos sobre las repercusiones de las malas prácticas del contrabando y de la tenencia ilegal de animales.

Karpi AbenturaAdemás, espacios de ocio para los niños completan la oferta de Karpin para el visitante. No faltará una fantástica ludoteca al aire libre, con dos grandes toboganes y múltiples juegos realizados a base de maderas y cuerdas perfectamente ambientados en el entorno de naturaleza viva.
Karpin nos sorprende desde su entrada. Aparcado el coche en el parking exterior (los días de mucha afluencia los coches se dejan también en la cuneta de la carretera) cruzamos el arco de piedra de su entrada, dándonos una pista de que nos adentramos en una finca noble de las de antes, cuando las cosas (y las casas) se hacían bien. En cuesta, (¡ hoy se nos pondrán las piernas duras !, ojo: mejor carrito que niños a cuestas), 20 hectáreas de verde y vida animal están presididas por un gran caserón semiabandonado pero que su fachada refleja todavía la belleza de antaño.
Una vez llegamos al caserón, cerrado al público excepto cuartos de baño, merece la pena detenerse para admirarlo y para leer la curiosa historia de la construcción, que se nos brinda en cartel multilingue a pie de camino.
Un poco más arriba nos encontramos con Dinotxiki, el área lúdica donde los niños no se cansarán de tirarse por los toboganes. Aunque es difícil evitar que salgan corriendo nada más verlo para probar los columpios, creo que es mejor reservarlo para el camino de vuelta, porque corremos el riesgo de que los peques no quieran salir y sea el principio y el fin de la visita.
Karpi AbenturaContinuamos el camino y pronto empezamos a ver los animales. A ambos lados del sendero iremos observando hábitats acondicionados a la vida de las diferentes especies de los ejemplares acogidos.
En ocasiones separados por alambrada, otras por altura, encontraremos animales que nos sorprenderán y nos emocionarán. Muchos los estaremos viendo por primera vez en nuestra vida pero todos captarán nuestra atención. Tendremos al alcance de nuestro ojo y de nuestro captador digital más de 200 animales silvestres; desde los casi extinguidos linces ibéricos hasta una pantera negra, pero también osos pardos, gatos monteses, llamas, avestruces, buitres, tortugas, una amplia gama de aves rapaces, cabras montesas, monos, mapaches, sapos.... y así seguiríamos hasta 55 especies diferentes. La mayoría de las especies tienen cerca de su espacio un cartel didáctico en donde, además del nombre, nos aportan conocimiento sobre la misma, costumbres, zona de origen, curiosidades y, a veces, las circunstancias de su recogida.
En este sentido, es muy curioso leer las historias de distintos animales adoptados por esta organización, nos contarán con un breve relato las circunstancias de adopción del ejemplar y nos daremos cuenta del cambio de vida que le ha ofrecido la acogida en Karpin. Os ofrecemos el relato de Nala, detraído literalmente de la web del parque, donde podréis encontrar otras muchas.
Karpi AbenturaEl recorrido propuesto para ver el parque se estima en 2 horas y media a ritmo tranquilo, pero cuando vas con niños, entre la caminata, los toboganes, las fotos, parada para comer, etc, es totalmente factible hacer un plan de día entero. Además de un merendero y bancos con papeleras para parar a tomar el bocata, hay un restaurante que abre los fines de semana y festivos, y en la temporada de vacaciones escolares.
Terminada la ruta de "animalia",y bien probada la zona "dinotxiki", en el camino de vuelta, ya cerca de la salida, un cartel nos invita a conocer las áreas "Terrasauro" y Gastornissen, espacios tematizados dedicados a la era jurásica en la que se exhiben reproducciones de especies que campaban por nuestro planeta hace millones de años; el mamífero carnívoro más grande (andrewsario), y el hervívoro (pareceraterio), gorilas gigantes (gigantopitecus), osos cavernícolas, lobos prehistóricos, mamuts y otros, así como alguna especie de dinosaurio colman de interés esta zona, como sabrosa guinda de final del pastel.